¡Buenos días! Aparezco por aquí para hablaros sobre uno de los temas más demandados (¡por cierto! ¡Me encanta que lo demandéis!):

Cuidados del cabello

Tanto si lleváis color, mechas o tenéis el cabello natural, todas estaréis de acuerdo conmigo en que siempre buscamos un cabello de aspecto saludable, con brillo, suavidad y sin puntas abiertas pidiendo auxilio.

Y es que, con el paso del tiempo y las agresiones que recibe nuestro cabello (Secadores, planchas, procesos químicos, etc) debemos ser conscientes que no debemos olvidarnos de sus cuidados.

El cepillado

Para mí, un paso importantísimo es el cepillado del cabello, en este tema seguro que habrá gente que discrepe conmigo, que piense que cepillar el cabello puede dañarlo, pero yo, hablando siempre desde mi experiencia personal y profesional, es algo en lo que insisto encarecidamente y os explico el porqué: A lo largo del día, nuestro cabello recibe agentes externos como el polvo del ambiente, la contaminación o los diversos productos que aplicamos para crear efectos (espumas, lacas, texturizantes…) cepillándolo eliminaremos esos restos y potenciaremos su brillo. 

¿Cómo hacerlo? 

SIEMPRE desenredaremos empezando por las puntas, siguiendo por los medios y finalizando en raíz.  Ten en cuenta que el cabello se cae todos los días, así que en el proceso de cepillado eliminaremos los cabellos en fase telógena (en proceso de caída) y ayudaremos a dar paso a los cabellos en fase anágena (momento del nacimiento del cabello).

También es muy importante desenredar el cabello ANTES de su lavado, ya que cuando el cabello está mojado se encuentra en su estado de mayor debilidad y con mayor tendencia a romperse con el desenredado.

Dicho esto, comencemos a hablar sobre el lavado y acondicionado del cabello.

Lavado del cabello

Seré clara: Si quieres cuidar el cabello, olvídate de los productos de supermercado.

Imaginemos que te vas de viaje y con las prisas se te ha olvidado llevarte tu champú y acondicionador, corres al super y por un precio entorno a X euros encuentras un champú y un acondicionador, ambos anunciados en televisión, que tu amiga te comentó que usaba y que le iba genial. Vale, cómpralos porque harán el efecto que necesitas para ‘’salir del paso’’, limpiar el cabello y suavizar, pero no esperes más. No son productos que a la larga van a cuidar el cabello. Y me explico: Los champús de supermercados o líneas comerciales suelen tener en su composición un exceso de sulfato sódico, un producto barato que hace mucha espuma (de ahí su bajo precio, recordemos que nadie vende oro a precio de bisutería) que hace que a la larga el cabello muestre un aspecto seco y apagado, además de aclarar el color en caso de ser teñido. 

En el caso del acondicionador de supermercado de líneas comerciales, suelen contener un alto contenido de silicona creando una sensación de pelo suave, pero es algo de poca duración, ya que la silicona envuelve el cabello, pero no tiene el poder de penetrar en la fibra capilar para poder hidratarla, y a largo plazo, dificulta el proceso en tratamientos químicos (de eso hablaremos en otro post)

En definitiva, utilizar productos profesionales, creados y formulados por laboratorios expertos en el cuidado del cabello, SIEMPRE es la mejor opción.

Acondicionado del cabello

Otra cosa importante que no quiero que se me escape es hablar sobre la diferencia del acondicionador y la mascarilla, ambas totalmente imprescindibles para el cuidado del cabello:

El acondicionador es fundamental después del champú, ya que mantiene sana la fibra capilar y es necesario utilizarlo siempre después del proceso de lavado en el que «exfoliamos» el cabello, además ayuda a suavizarlo y evitar el frizz. Se aplica de medios a puntas (no aporta grasa) y hace efecto de forma inmediata.

La mascarilla contiene una fórmula más concentrada, que provoca una recuperación e hidratación mucho más intensa y sella la cutícula. Lo ideal es aplicarla una vez por semana o mínimo cada quince días y dejarla actuar 15 minutos. 

Secado del cabello

¡Llegó el momento de secar! Aplica protector de calor antes del secado con el cabello húmedo para prevenir el daño que puede causar el calor. El secador, a una distancia de 20 centímetros de tu cabello y con una temperatura media, siempre en constante movimiento y dando de vez en cuando un breve soplo de aire frío para aportar elasticidad al cabello.

Este tema sobre cuidados del cabello da para mucha letra… pero ¡creo que en cuanto a cuidados básicos no se me escapa nada!

¡Un besote y hasta la próxima!