Mascarilla casera para pieles grasas

¡Un poco tarde pero aquí tenéis el post que muchas de vosotras me habéis pedido! Para empezar, como siempre digo, en caso de sufrir dermatitis atópica o algún trastorno de la piel, consulta a tu dermatólogo antes de aplicarte cualquier producto casero.

Dicho esto, voy a hablaros sobre la arcilla verde: una substancia mineral terrosa que, mezclada con agua, proporciona una pasta fácil de aplicar y llena de propiedades.

Entre su composición, encontramos gran cantidad de minerales como el silicio, aluminio, hierro, calcio, magnesio, sodio y potasio entre otros, lo que la hace tener un efecto purificante y antibacteriano, que controla el exceso de grasa y los poros abiertos y, por si fuera poco, mejora la oxigenación celular para prevenir los signos del envejecimiento prematuro de la piel, además de limpiar la piel en profundidad aportando elasticidad y sensación de frescor.

Por todos estos beneficios y porque además es cicatrizante (favorece la renovación de los tejidos) y antiséptica (elimina numerosos microorganismos) es ideal para pieles grasas.

¡Es muy simple de realizar y muy efectiva! Toma nota:

Para prepararla solo necesitas 50 gr de arcilla verde en polvo, agua (si es posible, desmineralizada y sin cloro) y un tarro de cristal, silicona o madera donde poder prepararla (no utilices elementos de metal ya que perderá su efecto)

*Si lo deseas, puedes añadirle a la mezcla unas gotas de aceite de árbol de té, ya que este también tiene propiedades antisépticas y como todos los aceites esenciales, tiene un alto poder de penetración en la piel, lo que potenciará el efecto de nuestra mascarilla.

¿Cómo la hacemos? ¡¡Súper fácil!!

Mezclamos la arcilla con el agua moviendo hasta conseguir una pasta con una textura fácil de aplicar.

Con el rostro limpio y seco, la aplicamos con un pincel respetando la zona del contorno de ojos y la dejamos actuar 30 minutos (notarás que la pasta se endurecerá al secar)

Pasado el tiempo de exposición, retiramos suavemente con abundante agua tibia y secamos con un tisú, sin frotar.

Lo ideal es aplicarla una vez a la semana, preferiblemente antes de dormir y aplicando después tu crema de noche habitual.

Como veis, es super sencilla de preparar y de aplicar, algo que nos facilita la rutina a todas las que somos un poco perezosas.

Espero que os haya gustado y como siempre, ¡Gracias por leerme!

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